La innovación no es únicamente un proceso de mejora de la parte tecnológica de los elementos físicos, también se ha de enfocar para ayudar al Planeta en un tema tan importante como la contaminación medioambiental. Se trata de no perder calidad de vida, continuar con nuestros hábitos, pero de forma sostenible. La energía eléctrica es pilar fundamental de esa calidad de vida de la que disfrutamos pero, por desgracia, la generación convencional conlleva alta tasas de contaminación.  

La energía fotovoltaica combina ambos factores: garantiza el suministro de energía eléctrica en nuestra rutina, sin renunciar a la comodidad, a la vez que es respetuosa con el entorno.

El colegio al que van nuestros hijos forma parte de esa rutina/comodidad que se ha mencionado. Queremos unas instalaciones que dispongan de calefacción en invierno, aire acondicionado en verano y cuantas ventajas aporte el disponer de energía eléctrica. Y a precio razonable.

Se podrían mencionar multitud de actividades idóneas para la instalación de placas solares, consumir energía eléctrica de forma inteligente y ahorrar en el proceso, si bien una de las que merece especial atención es la que desarrolla un colegio. Por dos factores específicos:

  1. Los colegios suelen disponer de espacio para instalar placas solares.
  2. La actividad es diurna, es decir, la instalación fotovoltaica genera energía a la vez que se realiza el consumo.

Y todo ello sin desconectarnos de la Red y sin demasiados trámites administrativos. Porque existe la creencia para mucha gente de que la instalación de placas solares lleva aparejada la desconexión de la red eléctrica convencional o se ha de realizar algún tipo de pago adicional. Nada más lejos de la realidad. Se pueden instalar placas solares y seguir conectado a la Red como hasta ahora, utilizando una u otra energía según convenga (consumiremos energía convencional de la red en días lluviosos, por ejemplo).

En nuestro caso, un colegio, por regla general la instalación fotovoltaica para cubrir sus necesidades energéticas estará por debajo de 100 kw, y para tal nivel de potencia se contemplan dos posibilidades:

  1. Una instalación fotovoltaica para autoconsumo exclusivamente, lo que la normativa define como “sin excedentes”.
  2. Una instalación fotovoltaica para autoconsumo y, además, el excedente de energía producida se inyecta en la Red, lo que la normativa define como “con excedentes”.

En el primer supuesto, producimos la energía que consumimos y si necesitamos complementar, acudimos a la Red convencional pagando por dicho consumo.

En el segundo supuesto, se puede acudir a la figura de la “compensación”, esto es, inyectar en la Red la energía sobrante producida por la instalación fotovoltaica que no ha sido consumida directamente por el usuario, para “compensarla” en el recibo de la luz con un precio fijado previamente. El planteamiento es de gran interés porque hay muchos días a lo largo del año en el que el consumo es nulo o prácticamente nulo. Fines de semana, vacaciones o días festivos. La instalación fotovoltaica inyecta en la Red la energía producida y no consumida para compensar a fin de mes y abaratar doblemente el recibo de la luz mediante:

  • Producción de la energía que necesitamos.
  • Compensación económica con la energía sobrante.

Y, por supuesto, disfrutando de todas las ventajas que aporta la energía fotovoltaica: renovable, limpia, sin apenas matenimiento, garantía de paneles solares de 25 años y rápida recuperación de la inversión. Sin duda, invertir en energía fotovoltaica es una muy buena decisión.

En Tecnoleo le hacemos un estudio personalizado con diferentes opciones entre las que elegir. Le informamos de los incentivos en vigor a los que puede acogerse y tramitamos las cuestiones administrativas. Nos encargamos del proyecto de principio a fin.