La comunidad de regantes de Campillo de Arenas ya está incorporada al uso de placas solares fotovoltaicas para llevar el agua hasta sus olivares. Rafael Vílchez, gerente de la empresa Ingeniería y Renovables Tecnóleo, afirma que se trata del primer caso en la provincia de Jaén, aunque hay otros muchos proyectos en vías de ejecución o de planificación.

La instalación campillera consta, en total de tres hectáreas, con paneles distribuidos en dos zonas, una próxima a los pozos y otra en las inmediaciones desde las cuales el caudal vuelve a rebombearse hacia las fincas. Sin embargo, los avances actuales impiden reducir la superficie de suelo ocupado, pues los paneles no paran de aumentar su capacidad de generación. La principal ventaja, dice, es el ahorro económico, máxime con los precios actuales de la electricidad. Por otro lado, el sobrante generado se evacua a la red de distribución y se vende, lo que genera unos ingresos adicionales a la comunidad. Además, está la sostenibilidad y la limpieza del sistema, pues, de acuerdo por las cifras aportadas por el empresario, el volumen de toneladas anuales de dióxido de carbono que se ahorran estos comuneros se sitúan en torno a 1.096.

De acuerdo con los cálculos, aunque la inversión se financió a diez años, en un plazo de seis o siete es factible la amortización de la instalación. La vida útil calculada de los paneles es de un cuarto de siglo. “Tendrán más de quince años de luz gratis”, manifiesta Vílchez. Destaca que se utilizan unos programas de seguimiento en tiempo real y gráficas diarias, que muestran unos resultados similares a los previstos, con una producción de energía que rondará los 1.500 megavatios al año, de los que la mitad se venderán.

“La cuota que debe pagar la comunidad durante los diez años al banco es inferior al importe de la facturación anual de la electricidad que han estado pagando hasta ahora”, subraya Rafael Vílchez. Por otro lado, las garantías aportadas por la sociedad ante la entidad financiera, para el crédito es la propia instalación fotovoltaica, sin que haya necesidad de avales personales. Lo que sí es cierto es que los preparativos de la creación de la planta suelen ser bastante prolijos en cuanto a trámites burocráticos, ya que hay que hacer gestiones tanto ante la Junta de Andalucía como ante Endesa.

La irrigación del olivar es cada vez más frecuente. El motivo principal es que la disponibilidad de un caudal de agua, con aportaciones, sobre todo, en los meses de verano representan una garantía para la cosecha, ya que asegura el árbol dispone de recursos hídricos suficientes para sacar adelante el fruto. Por tanto, si no hay estabilidad en el riego, la producción se incrementa de manera significativa y los olivos son más regulares en cuanto al volumen de aceituna anual.

Uno de los grandes problemas es la dificultad para conseguir el agua. En este sentido, durante las últimas décadas se han incrementado las prospecciones, lo que ha generado, a su vez, críticas por la sobreexplotación de algunos acuíferos, con repercusiones negativas para el medio natural e incluso para el consumo doméstico de algunos municipios. Sin embargo, se exploran otras opciones como el agua de los pantanos, con grandes retos como el de la presa de Siles, e incluso el flujo de las depuradoras, que es la opción elegida en Alcalá la Real. La mejora de la tecnología permite la optimización del gasto, lo que, a su vez, reduce la cantidad de agua necesaria por cada árbol y las pérdidas.

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